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Los jóvenes de la Universidad se solidarizan con los Cinco. Foto: Roberto Ruiz
Lo mismo desde las universidades que desde la literatura, la causa de los cinco antiterroristas cubanos convoca y compromete

Varios Autores

La Red de Universidades en Solidaridad con los Cinco, también llamada «La Casa de los Cinco», se define como un argumento inteligente, posible y frente común contra el silencio que se cierne en torno a la injusticia de la que han sido víctimas René, Ramón, Fernando, Antonio y Gerardo.

Es por ello que por tercera vez, desde la creación de la Red en febrero de 2007, las universidades del país se unen para trazar estrategias y trabajar más intensamente en el pronunciamiento a favor de la liberación inmediata y definitiva de estos cinco hombres.

La existencia misma de este proyecto ha tenido logros importantes que se palpan en el número creciente de centros de la Educación Superior cubana que se han adherido al grupo, en los encuentros nacionales realizados, foros de discusión y el trabajo diario, según puntualizó en la inauguración del evento el profesor Julián Gutiérrez, coordinador de la Red.

No obstante, en estos cinco años de vida, existen dos insatisfacciones que les hacen trabajar más fuerte en aras de alcanzar su objetivo final. La primera de ellas, y la más importante, es que no ha podido, con su tenaz accionar, lograr el regreso definitivo a casa de estos cinco hombres.

En segundo lugar, apuntó Julián, una de las debilidades que presenta este proyecto es que no ha llegado a la comunidad universitaria estadounidense ni a una buena parte del pueblo de esa nación.

Es por ello que una de las comisiones de trabajo que sesionaron durante la primera jornada del encuentro debatió en torno a no escatimar esfuerzos para, con creatividad e inteligencia, acercar a los jóvenes que hoy estudian en las diferentes universidades norteamericanas a las actividades que desde Cuba y el resto del mundo se realizan para lograr la inmediata liberación de los héroes.

De los debates emanaron propuestas como las de utilizar las redes sociales (Twitter, Facebook, blogs), las cuales, ante el silencio de los grandes medios de comunicación en EE.UU. en torno al caso, actuarían como una potencial herramienta para divulgar la información, y que tendrían como principal público objetivo los estudiantes de los centros de altos estudios en ese país.

Un acercamiento a los integrantes de movimiento Ocuppy Wall Street, que involucra a personas de todos los sectores sociales y edades, exigiendo reformas en la educación, la salud, y llamando la atención ante las desigualdades económicas que rigen el mundo actual, constituiría también una estrategia inteligente para compartir el mensaje dentro de la sociedad norteamericana, según plantearon los jóvenes.

Otras dos comisiones, Acciones desde la Red y Los Cinco Héroes como fuente de valores para estudiantes y trabajadores, sesionaron también durante esta jornada, que tuvo como escenario el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, de La Habana.

Durante la inauguración del evento, que sesionará hasta este sábado, se leyeron mensajes de agradecimiento de Gerardo, Antonio y René para los organizadores y colaboradores de este Tercer Encuentro de la Red de Universidades en Solidaridad con los Cinco.

En su texto, René reafirmaba la certeza de que «nunca hemos estado solos durante estos 14 años en los que la solidaridad por nuestra causa se ha multiplicado. La Red es una muestra de ello», subrayó.

Un rapto de pasión por los cinco

Otra vez las cicatrices duelen. Otra vez el recuerdo de los seres que no debieron morir ni en el avión de Cubana, ni a la entrada de sus apartamentos, ni en los hoteles… Cuba está marcada por el terrorismo, así que el día que cada mes se dedica a quienes lucharon contra ese flagelo, —pero aún así permanecen retenidos, se llenó de nuevas evocaciones—.

A Gerardo, René, Antonio, Fernando y Ramón estuvo dedicada la lectura comentada del libro Cicatriz en la memoria, de la editora Capitán San Luis, en la librería Fayad Jamis.

Otra vez, como cuando el libro salió a la luz hace nueve años, los autores de los textos regalaron las motivaciones y anécdotas de esos días de creación, y las lecturas de esos textos entrañables que resultaron de un acercamiento desde la narrativa a un tema que atraviesa el tejido social de la nación después del triunfo revolucionario.

«Para todos nosotros fue un altísimo honor realizar este libro», afirmó Eduardo Heras León, narrador y parte esencial del proyecto editorial que reunió a los más importantes escritores cubanos en función de una verdad silenciada.

A juicio de Heras, Cicatriz en la memoria es un gran homenaje a todos los héroes y mártires víctimas del terrorismo, y una manera de los escritores de solidarizarse con la causa de los Cinco.

Mientras Aida Bahr, vicepresidenta del Instituto cubano del Libro, leía su cuento, o Marilyn Bobes fragmentos del suyo, Mirta Rodríguez, la madre de Antonio Guerrero, tenía la vista fija en los autores reunidos en la librería ubicada en la conocida calle Obispo. Quizá ese fue el instante del día en que más orgullo sintió por ser la madre de Tony. A fin de cuentas, para que no existieran ni fueran contadas más historias reales sobre actos terroristas perpetrados contra Cuba, su hijo ha entregado la mayor parte de su juventud entre las rejas de una prisión estadounidense.

Como se supo en este 5 de octubre dedicado a los Cinco, el libro vuelto a leer fue, y es, resultado de «un rapto de pasión» de los escritores participantes, porque ninguno quiso quedarse fuera.

Durante la jornada fue proyectado uno de los capítulos de la serie Rompiendo el silencio y se argumentó desde la narrativa por qué Cuba necesita de hombres que la defiendan contra el terrorismo.

La literatura puesta al servicio de una causa. Un día al mes de movilización por cinco hombres que merecen estar libres y llevan 14 años injustamente prisioneros. Hombres que, según Heras León, «Volverán».

JUVENTUD REBELDE


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