OLGA DÍAZ RUIZ

 En la celda, hay un hombre; su firmeza los frustra y los hace temblar. Hay un reloj que funciona, pero la hora no importa. Con estos versos del alma comienza el poema que Antonio Guerrero dedicó a uno de sus hermanos de lucha. Era el onomástico de Gerardo y en la distancia del confinamiento, llegaba el abrazo de Tony.

Este martes, en la prisión de Marianna, Florida, el poeta, el caricaturista, el ingeniero, el padre amado, el hijo evocado... Antonio, cumplió 54 años, también en su celda, lejos de la familia, los amigos, de la Patria que defiende y ama. Su firmeza de carácter, su valor y entereza, hicieron temblar, seguramente, el cerco de injusta condena.

En los últimos 14 años de aislamiento y encierro, los Cinco Héroes cubanos han atravesado un amañado proceso legal, secundado por campañas mediáticas dirigidas desde Washington para acallar las voces de la solidaridad internacional.

Desde su confinamiento, arbitrario, han sido blancos recurrentes de episodios de agravio, crueldad y mutilación de los más elementales derechos humanos.

En ocasión de su cumpleaños, llegue al menos a Tony el compromiso de niños, jóvenes, ancianos, dentro y fuera de Cuba, de continuar exigiendo su regreso a casa. El suyo y el de sus hermanos de causa. Porque, como rezan las últimas líneas del poema: Hay, al fin, cuando se tiene valor y fe, una libertad al acecho.

GRANMA


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