AMELIA DUARTE DE LA ROSA

El año comenzó bien para el Estudio Teatral Vivarta. El Gran Premio de puesta en escena en el Festival del Monólogo de Cienfuegos, en febrero, giras por distintas provincias y ahora una exitosa temporada en la Sala Adolfo Llauradó, de la Casona de Línea, comienzan a legitimar los años de trabajo que el pequeño colectivo —creado hace siete años por la directora, actriz y pedagoga Antonia Fernández— dedicó a su más reciente obra, Jerry viene del Zoo.

Picture
El actor Yoelvis Lobaina en Jerry viene del Zoo.
Basado en El cuento del Zoológico, del norteamericano Edward Albee, el monólogo destaca no solo por su coherencia conceptual (admirable ejercicio de manejo de la composición escénica de la directora), sino por el trabajo físico y los planteamientos críticos, lúdicos y poéticos que asume en su piel el joven Yoelvis Lobaina. Sobre la pieza, el montaje y la preparación del actor, que tomó alrededor de cinco años, su directora —en medio de los últimos arreglos de la sede del grupo, en la céntrica calle Carlos III— accedió a conversar con Granma.

"La obra original es una especie de premonición temprana de los males de la sociedad. Habla de las personas que no califican dentro del bienestar que nos imponen los medios y Jerry es uno de esos tipos que detienen el ritmo de la historia. No tiene nada que sea de él, excepto el acto de decidir sobre su muerte, hecho de afirmación del ser que aunque no lo parezca, en Jerry, es profundamente humano".

Sin embargo el texto, versionado también en la escena cubana por Vicente Revuelta y Alexis Díaz de Villegas, es la primera vez que se hace como monólogo. Antonia, quien tiene en su haber la dirección de puestas tan significativas como Historia de un Caba-yo y Suite para Katherine Mansfield, explica los motivos de su adaptación: "Quise abrir al espectador hacia otros escenarios y desobedecer a Albee como escritor, quería hacerlo con un solo actor para vindicar la identidad de Jerry, que es el personaje más importante del texto".

En cuanto al montaje, que se hizo de manera discontinua, revela que tuvo una finalidad didáctica. "Jerry es un registro pormenorizado del aprendizaje de Yoelvis como actor porque él no tenía formación profesional. En el teatro se debe tener una cultura vivencial y eso le faltaba, por lo que tuvimos que empezar desde cero. Fue muy arduo el proceso, en cada categoría tenía que hacer con él un trabajo previo. Era un muchacho débil, anquilosado, tenía problemas de dicción, todo eso hubo que desarticularlo y volver a integrarlo a su esencia de una manera orgánica. Su cuerpo físico ha cambiado completamente".

"Creo que tenía muchas habilidades sumergidas —aclara más adelante Antonia, graduada de actuación en 1990—, lo que hice fue descubrirlas y desarrollárselas. Estructuré un método completamente nuevo para crear todos esos procesos. Fue un trabajo muy riguroso, simpático y doloroso a la vez, pero él tenía una voluntad férrea y mientras veo un atisbo de posibilidad sigo trabajando."

"Como maestra me siento muy complacida porque nunca tuve un alumno que aprendiera tanto y con la determinación con que lo ha hecho Yoelvis. Está exhibiendo resultados de lujo. No importa lo que los críticos digan, sé que es un espectáculo con muchos aciertos. Técnicamente puede perfilarlo más porque los unipersonales evolucionan con el actor, no mueren".

"Jerry —concluye— es subproducto de una experiencia pedagógica y también fue un regalo que le quise hacer por sus ganas de trabajar y amar el teatro. No solo entendió la parte científica, sino descubrió el sentido de entrega que tiene nuestro arte. Yoelvis se ha convertido en la piedra angular del templo sobre el que se construyó Vivarta y ha marcado una nueva etapa en la vida del grupo".

GRANMA


Your comment will be posted after it is approved.


Leave a Reply.